miércoles, 30 de enero de 2008

La meditación

Una práctica esencial de la sadhana tántrica es la meditación. No puede existir tantra sin la práctica de la meditación.

La Meditación

Resulta difícil encontrar una definición que realmente exprese lo que es la meditación, pues es fundamentalmente una experiencia en la que el estado de consciencia que se alcanza está más allá del habitual estado del pensamiento dual. En la meditación se alcanza un sentimiento de unidad y totalidad. Aunque el pensamiento racional y analítico funciona mediante la división y separación para obtener la comprensión de las cosas, en el proceso de la meditación, el meditador, el objeto de la meditación y la propia meditación se funden en una unidad. El conocimiento que se alcanza a través de la meditación es esencial y global, no parcial o superficial.

En el proceso de la meditación nos encontramos con que cesa el pensamiento y los condicionamientos mentales, y sólo nos queda la experiencia directa. En la Vedanta, en el Tantra, el verdadero conocimiento se alcanza únicamente a través del estado meditativo, pues aunque la comprensión intelectual y racional es útil y necesaria a efectos prácticos en la vida cotidiana, es una forma de conocimiento insuficiente. El verdadero conocimiento se alcanza a través del equilibrio que proporciona el pensamiento lógico-analítico y el conocimiento intuitivo que encontramos en la práctica de la meditación. Sólo cuando estos dos aspectos se desarrollan de un modo armónico se llega a ser un individuo completo.

El enfoque de la meditación que realiza el Tantra es distinto al sistema de Patanjali (del Yoga), ya que este hace hincapié en el hecho de la "toma de conciencia", y no en la concentración. Su método es indirecto y no se fuerza a la mente a concentrarse en una sola cosa, ni a luchar con sus propias tendencias. En la primera fase se observa todo lo que sucede en la mente, observándola pero sin interferir en el proceso, permaneciendo consciente de todo lo que sucede en la mente sin suprimir nada, Se permanece como un testigo o espectador sin identificarse con lo que sucede en la mente. Es esta actitud sin condiciones ni control de lo que ocurre, la que permite que las impresiones mentales (samskaras) y las tensiones subconscientes vayan saliendo a la superficie de la mente, donde se las reconoce, y se las disuelve o integra de un modo armónico en la psiquis.

Esto se produce de un modo gradual a través de la práctica habitual de la meditación, que permite ir profundizando en las diferentes capas de la mente para ir dejando salir los "materiales" contenidos y suprimidos en ella, pues de lo contrario dichos contenidos mentales forman una barrera que nos impide seguir progresando.

Una vez realizada esta purificación previa, el practicante se encuentra en las condiciones necesarias para poder profundizar en la práctica de la meditación y alcanzar la comprensión total de la Realidad y poder acceder al último objeto de la meditación, que es realizar la Unidad o estado de identidad con el Todo.




“Enciende mi luz con tu luz”

Las mejores posturas para realizar la meditación son las de padmasana (loto), siddhasana (perfecta) y sukhasana (fácil), las manos en el regazo, la derecha sobre la izquierda con los pulgares tocandose, formando un cuenco. Debe mantenerse de un modo firme, en total inmovilidad, pero relajados y cómodos, y con la columna vertebral totalmente vertical. La postura de meditación forma un circuito cerrado, en el que la energía fluye en círculo creando un ritmo interno armonioso. Cuando se domina la postura, resulta fácil olvidarse del cuerpo y penetrar en el mundo interior.

«Donde está la respiración está la mente» La respiración es un eslabón entre el cuerpo y la mente y de su ritmo depende el estado físico y la actividad cerebral. Durante la meditación decrece el ritmo respiratorio y desciende la intensidad de la actividad fisiológica. En el estado de meditación profunda la respiración se detiene en algunos instantes casi totalmente, y es entonces cuando la mente alcanza el máximo grado de estabilidad.

Extraído del tantra
30/01/08

1 comentario:

Milagros B. Quispe Moscoso dijo...

¿¿¡¡Queremos meditar!!??
El meditar no implica palabra alguna, es trascender a la corriente de un mundo en el que las personas estamos acostumbradas a escuchar de los demás lo que deseamos
=(

En donde las "malas palabras" no existen

;)