miércoles, 6 de febrero de 2008

El arte de amar

El arte de amar, consiste en tener esa capacidad de comprender y entender en demostrar en lo que se siente por la otra persona. Como todo sabemos, que siempre sentimos por algo. Cuando sentimos queremos a nuestros padres, hermanos, pareja, amigos. El sentimiento es algo que no se puede tocar ni agarrar pero se siente en el lado más profundo de nosotros mismo.
Es la máxima expresión del ser humano, en la cual le da sentido a su vida, lleno de gozo, alegría, sobre todo de felicidad. Es cuando el ser humano experimenta, unos de sus máximos niveles de existencia.
Pero lo más difícil viene cuando tenemos la difícil tarea de mantener de lo que hemos empezado, es la parte más difícil del arte de amar, cuando se quiere a alguien. Es ahí que tenemos que ser conscientes que tarde o temprano vamos a sufrir dificultades en el amor, por las mismas adversidades de la vida. Hay que tener sabiduría para este arte.
Todos tenemos que ser conscientes que siempre vamos a entrar en un proceso, para el siguiente proceso, no sabemos como se va dar ese proceso. Solo nos queda prepararnos para poder asimilar esos procesos, y así poder comprender lo que tiene que pasar por amar a alguien. Por eso tenemos que ser constantes en la lucha del amor
Tenemos que saber comprender, entender, y ver como funciona esas tres cosas fundamentales: como es la pasión, la emoción, y los sentimientos. Tenemos que saber como es su proceso y como funciona, para poder comprender lo que es el arte de amar.
Hay un dicho simple que dice así: “Por un día que se deje de echar agua a la planta, se va muriendo” y así funciona en el amor.
La lucha es constante por amar a alguien, pues la vida es una lucha, que nos pone retos, para ver hasta donde vamos y hasta donde podemos llegar.
Llegar en las profundidades de los sentimientos, es entrar al mar donde en algún día te puedes ahogar. Pero también puedes salir a las orillas de la playa, y volver a caminar a empezar de nuevo.
Los que verdaderamente aman de verdad, solo hacen caso a su corazón, dejando de lado a su mente. Son luchadores de la vida, conscientes de sus alegrías, tristezas, y sus momentos de desgracias. Son pasajeros del tiempo, de que en algún momento, en algún lugar ellos y ellas existieron.
03/02/08
Búho

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